Auditable por diseño
Cada transacción deja traza y cada decisión automática se puede reconstruir. En el sector público esto no es una funcionalidad más: es el requisito que decide si el sistema puede operar.
Dos sistemas del Estado panameño en producción: los quioscos multiservicio del Tribunal Electoral, con 100 equipos entregados, y la plataforma que sostuvo el despliegue de vacunación de AstraZeneca en Panamá. Esta página es lo que puedo construir; el resto del sitio es la evidencia de que ya lo hice.
IA aplicada a problemas concretos de una institución — y el sistema de información completo que va debajo. Una cosa sin la otra no llega a producción: un modelo sin sistema es una demo, y un sistema sin el dato correcto es un archivador caro.
Atención por WhatsApp o web las 24 horas, con niveles de autonomía graduales y apagado inmediato. El agente responde con la información real de la institución, escala a una persona cuando toca y deja traza de cada conversación.
Retrieval sobre los documentos y la normativa vigente de la entidad, con la fuente citada en cada respuesta y un camino explícito para decir «no lo sé». El modo de fallo caro de estos sistemas es responder seguro y sin fundamento; se diseña para que eso no ocurra en silencio.
Lectura, clasificación y extracción de datos de documentos que hoy alguien teclea a mano: OCR sobre escaneados, validación contra los sistemas de la entidad y revisión humana en los casos dudosos. El objetivo no es quitar al funcionario de en medio: es que sólo mire lo que de verdad necesita criterio.
Transfer learning y modelos entrenados con los datos de la institución, corriendo dentro de su infraestructura. Es la salida cuando el dato no puede salir del país, cuando el dominio es demasiado específico para un modelo general, o cuando el coste por llamada no cuadra a escala de un servicio público.
Con el histórico real de la operación se puede anticipar la carga por sede, día y trámite, y dimensionar el personal antes de la cola en vez de después. La misma base sirve para priorizar expedientes por urgencia o por riesgo.
Identificación y verificación de identidad con pipeline propio: detección, embeddings, anti-spoofing y despliegue en el borde. Funciona sobre hardware de bajo costo y se integra con terminales que la institución ya tenga instaladas.
El sistema que sostiene un trámite completo: solicitud, requisitos, estados, plazos, responsables, notificaciones y resolución. Con perfiles y permisos por rol, trazabilidad de cada cambio y el expediente reconstruible en cualquier momento.
Tarifas, recargos, subsidios, multas o liquidaciones donde cada caso se calcula con la norma vigente el día que corresponde, incluso cuando el período cruza un cambio de ley. Es lo que evita recalcular a mano medio padrón cada vez que cambia una tabla — y lo que hace que el resultado se pueda defender ante una auditoría.
Ninguna institución empieza de cero. Conectar con los sistemas heredados, las bases de datos que no se pueden tocar y el hardware de terceros que ya se compró, sin pedir que todo se reemplace primero. La modernización que exige tirar lo anterior no se ejecuta nunca.
Ingesta, procesamiento y agregación de la operación real: tiempos de atención, volúmenes por sede y por trámite, series históricas y tableros. Es lo que convierte un despliegue en un argumento de presupuesto y una sospecha en una decisión.
Equipos de autoatención con emisión de documentos, cobro con tarjeta en el propio quiosco, operación continua y gestión remota de toda la flota: estado, actualizaciones y telemetría sin enviar a nadie a la sede.
Turnos, agenda, llamado a ventanilla y control de ocupación, en varias sedes y en tiempo real. Con pantallas de llamado y el flujo completo del ciudadano dentro del edificio, no sólo el momento de pedir la cita.
Móvil y escritorio para quien trabaja fuera de la oficina: captura con GPS y geocercas, operación sin conexión con sincronización posterior y resolución de conflictos. Lo que se levanta en campo entra al mismo expediente, sin doble digitación.
Cada transacción deja traza y cada decisión automática se puede reconstruir. En el sector público esto no es una funcionalidad más: es el requisito que decide si el sistema puede operar.
Arquitectura híbrida probada: los datos que no pueden salir de la institución se quedan dentro, sin renunciar a las ventajas operativas de la nube para el resto.
Todo el stack es abierto y estándar. La institución conserva su código, sus datos y la posibilidad de cambiar de proveedor sin reescribir el sistema.
Se empieza por un alcance acotado con métricas acordadas de antemano. Si el piloto no mueve los números, no hay razón para escalarlo — y eso hay que poder verlo en semanas, no en años.
¿Tiene un problema concreto de atención ciudadana, identidad o automatización? Cuéntemelo y le digo con franqueza si puedo resolverlo y qué haría falta.
hola@giron.aiRespondo yo, no un formulario.